Bruma eterna
Más allá del invierno,
donde ya no reposan las aves migratorias,
más allá del exilio de las aves
más allá de las aves y de su disciplina
-el acto de volar-
una desnuda esencia se nos abre
sin alma y corazón,
más allá de esta especie y atributo.
Un camino de nieve la desgarra.
Es la separación que la naturaleza
ha interpuesto entre ella y cuanto existe:
un nombre blanco y gélido.
Palabra anacarada que duele como vértebra
de todo el universo,
vaho del tiempo y la nada,
bruma eterna.

